TURISMO OVIEDO

Hotel Fuente de la Plata

Hoteles en Oviedo • 2 estrellas • Asturias • España • Europa
Hotel Fuente de la Plata
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Cómo llegar:

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Hotel Fuente de la Plata

El Hotel Fuente de la Plata es el hotel que más cercano está a la Clínica Oftalmológica de los doctores Fernández Vega.

Estamos justo al lado del Campo de Fútbol del Real Oviedo, C.F., de las Piscinas Municipales del Parque del Oeste (a sólo 5 minutos) y en plena Ruta del Camino de Santiago, y a 10 minutos de la estación del tren y de autobuses y al lado de la parada de FEVE de la Argañosa y que la línea de autobús urbano J1 para delante del hotel.

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Características generales Hotel Fuente de la Plata

Aparcamiento cubiertoBañoCalefacciónSecador de peloLavanderíaMascotas se admitenTeléfonoRestauranteTelevisión por satéliteWi-Fi

Información de interés
Datos prácticos

Hotel Fuente de la Plata

El Hotel Fuente de la Plata es el hotel que más cercano está a la Clínica Oftalmológica de los doctores Fernández Vega.

Estamos justo al lado del Campo de Fútbol del Real Oviedo, C.F., de las Piscinas Municipales del Parque del Oeste (a sólo 5 minutos) y en plena Ruta del Camino de Santiago, y a 10 minutos de la estación del tren y de autobuses y al lado de la parada de FEVE de la Argañosa y que la línea de autobús urbano J1 para delante del hotel.

En el Hotel Fuente de la Plata la comodidad de su estancia está garantizada. Para ello cuenta con 16 confortables habitaciones dobles, triples y matrimoniales, todas ellas con baño completo, secador de pelo, calefacción, Wi-fi, TV color vía satélite con mando a distancia y cama de matrimonio previa petición. Se dispone de cuna para niños.

El servicio de cafetería, fax y caja fuerte, así como aparcamiento en una zona de fácil acceso situada frente al hotel.

Camino de Santiago

El Hotel Fuente de la Plata se encuentra en el Camino de Santiago de Compostela, una ruta de peregrinos antigua que comienza en Francia y termina en Galicia.

Su situación

El Hotel Fuente de la Plata se encuentra situado junto al Parque del Oeste, a 500 metros del campo de fútbol del Real Oviedo, en la falda del Monte Naranco, a 10 minutos del centro urbano de Oviedo, con línea de bus (J1) y tren a 100 metros, facilitándole, si su tiempo se lo permite, disfrutar de la ciudad ovetense y del Principado de Asturias ya sea realizando rutas turísticas o bien contemplando su maravilloso patrimonio artístico y cultural.

Nuestras habitaciones

El Hotel Fuente de la Plata cuenta con un total de 16 habitaciones dobles y triples totalmente equipadas con armarios empotrados, distintos tipos de iluminación y mesa-escritorio. Previa solicitud, se podrá reservar habitación con cama matrimonial.

Equipamiento

Para su mayor comodidad, todas las habitaciones poseen un amplio baño, TV gratuita por satélite y Wi-fi. Se dispone de cuna para niños. El servicio de caja fuerte gratuita se presta en la recepción del hotel. Los baños tienen todos los aparatos sanitarios y cuentan con mampara de ducha y secador de pelo.

También disponemos de un servicio de lavandería y un completo servicio de habitaciones.

Para su mayor amplitud de horarios tenemos un servicio permanente de recepcionista con teléfono directo.

Mascotas

Se aceptan hasta nueve kilos con suplemento.

Nuestro salón comedor

El salón comedor, independiente, se encuentra contiguo a la cafetería y puede ser utilizado por nuestros clientes para tener una mayor tranquilidad a la hora de comer o cenar. Dotado de doble acristalamiento tintado y TV por satélite.

Con capacidad para 30 personas, una vez redistribuido, nuestro salón comedor puede ser alquilado para cualquier demostración comercial, reuniones de trabajo u otra actividad que nuestros clientes necesiten. Para disponibilidad de horarios y tarifas debe consultar las condiciones con la gerencia de nuestro hotel.

Nuestra cafetería

Nuestra cafetería tiene un horario ilimitado en desayunos, comidas, platos combinados, menú del día y cenas y está pensada para atender preferentemente a los clientes de nuestro hotel. En ella tendrá todos los servicios necesarios para que su estancia sea lo más agradable posible.

Nuestro restaurante

En el restaurante se ofrecen menús diarios, día y noche. Se organizan menús para grupos con comida tradicional.

Las cuevas de La Lluera I y II, cerca de Priorio; la de Las Caldas; el abrigo de La Viña en La Manzaneda, o el pico Berrubia, cerca de Les Escobadielles, en Olloniego, declarados Bienes de Interés Cultural (zonas arqueológicas), prueban la prehistórica presencia del hombre en tierras ovetenses. Primero, se asentaron en las cercanías de los cauces fluviales, importantes como el Nalón o más modestos como el Gafo, arroyo de Vaqueros, reguero de Quintes, etc. Más tarde (Paleolítico Superior), ante la rigurosidad del clima, se alojaron en cuevas, dejando vestigios de su vida diaria (comida, arte mobiliar y parietal). El abrigo de La Lluera I (solutrense) enseña, grabado en las paredes, un gran e interesante número de figuras animales (caballos, uros, ciervas, cabras…), especialmente en la llamada Gran Hornacina de la pared izquierda; en el de La Lluera II (próximo a la I), por el contrario, los muros presentan signos más bien triangulares, interpretados como símbolos sexuales femeninos. La cueva de la Viña, en pared exterior de aproximadamente veinte metros, expone un buen número de grabados a buril, como ciervos, bóvidos, caballos o vulvas; la representación de un caballo en un hueso recortado y grabado por las dos caras es un destacadísimo hallazgo correspondiente al arte mueble. Más adelantados en el tiempo son los petroglifos (grabados sobre piedra obtenidos por descascaramiento o percusión) del pico Berrubia.

José Manuel González, investigador comprometido con la antigüedad ovetense, halló en este término municipal 16 castros, dispersos casi por todo el territorio, pero, mayormente, focalizados en los valles del Nalón, Nora y Trubia y en las partes inferiores del monte Naranco; todos ellos eligieron un asentamiento idóneo en cuanto visión del terreno y a su defensa, completada con taludes, muros y fosos. En estos poblados había una organización social más compleja. Mientras unos parecen remontarse a época prerromana, otros tal vez se hayan erigido en época romana. Lo cierto es que llegaron a coincidir en el tiempo con las villae romanas.

Y, como no podía ser de otra manera, la ciudad de Oviedo tuvo un principio. En el siglo VIII un presbítero llamado Máximo llega a la colina Ovetus en compañía de sus servidores y elige como retiro espiritual un lugar solitario, sin dueño y lleno de maleza. Posteriormente, ya junto con su tío, el abad Fromestano, y tras haber allanado y desbrozado el terreno, procede a la erección de un convento en honor a San Vicente, a partir del cual nace la ciudad de Oviedo el 25 de noviembre del año 761. Más tarde se incorporarían el también presbítero Montano y unos veinticinco miembros más de la Orden. La capital empezaría a dar sus primeros pasos a partir del asentamiento de colonos en torno a dicho monasterio. El rey Fruela I (757-768) ordenó construir, en las cercanías del convento, un templo bajo la advocación del Salvador y un palacio, en el que se refugiaba para descansar y donde vino al mundo su hijo Alfonso II, el Casto, quien no sube al trono, por diversos contratiempos, hasta el año 791, casi tres lustros después de la muerte de su progenitor. Este monarca dispuso el traslado de la Corte de Cangas de Onís a Oviedo —que se afianza como tal en el año 794— y comienza a imprimirle personalidad urbana, contribuyendo a su engrandecimiento. Alfonso II (791-842) ordena la erección, sobre el lugar ocupado por la anterior, de una nueva basílica consagrada al Salvador y a los doce Apóstoles, punto de partida de la presente Catedral y sustituta de la que se había levantado por decisión de su padre, arruinada por las acometidas de los árabes entre los años 794 y 795. En el año 808, tal vez para recordar la consagración del nuevo templo, Alfonso II dona a la Catedral de Oviedo la Cruz de los Angeles, escudo de Oviedo y la diócesis, y una de las joyas de la Cámara Santa catedralicia. Bajo su reinado, la posterior construcción de varios palacios, iglesias (Santa María, con el Panteón Real, San Tirso y la Cámara Santa) giró alrededor de esta basílica, a la que transformó en un importante foco de atracción para el mundo cristiano del norte. En el capítulo de las infraestructuras le cabe el mérito de equipar, con un acueducto para el suministro del agua y la correspondiente muralla defensiva, este conjunto arquitectónico, en torno al cual irán surgiendo modestos barrios poblados por servidumbre, artesanos, soldados y gentes de otras ocupaciones, que dinamizan el acontecer diario del primer núcleo urbano. En cambio, la iglesia de San Julián, que aún hoy mantiene una buena parte de su personalidad original, se elevó algo alejada del mismo, al norte, superando escasamente el kilómetro de distancia.

Tras la muerte en el año 842 de Alfonso II, le sucede Ramiro I (842-850), a quien se debe la erección en el monte Naranco de la iglesia de Santa María. Este monarca, como a continuación Ordoño I y Alfonso III el Magno (866-910), mantienen la Corte en Oviedo, lo que ayuda a su crecimiento urbanístico y a su florecimiento arquitectónico.

Alfonso III, político experimentado y militar brillante, quien junto con su esposa Ximena ofrece a San Salvador la Cruz de la Victoria —tallada en el castillo de Gozón y hoy integrante de la bandera del Principado—, renuncia a la soberanía del expansionado reino —que se extiende ya por Asturias, León y Galicia— en favor de sus hijos ante la insurrección, en el año 910, de uno de ellos, García —quien marcha a León—, y las presiones familiares. Pero antes de todos estos hechos Alfonso III había aportado a la ciudad nobles construcciones, entre ellas la superviviente fuente de Foncalada, a la que la Unesco declaró en 1998 Patrimonio de la Humanidad. El Reino asturiano entonces se disgrega, transformándose en tres señoríos: el de Oviedo va a parar a Fruela II; el de León, gobernado por García, y el de Galicia, por Ordoño. Al recibir Alfonso IV, en el año 931, los estados de Asturias —recordemos que Fruela II había heredado el trono leonés tras la muerte de sus hermanos—, la Corte se traslada definitivamente a León. Oviedo y con él el Reino de Asturias ceden el protagonismo a León. No obstante, los reyes visitan de vez en cuando tierras astures y acuden a la iglesia de San Salvador, que durante el s. XI se convierte, al igual que sucede con la de Santiago de Compostela, en un lugar de peregrinaje muy importante, cuyo efectos se dejan sentir en la vida urbana, que cobra nuevos bríos. En el año 1075 Alfonso VI viene a Oviedo, con una comitiva real en la que figura el famoso Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, y otorga a la ciudad los primeros Fueros, ahora desaparecidos, que luego corrobora y aumenta Alfonso VII, su nieto. Más tarde regala el palacio edificado por Alfonso III a fin de transformarlo en el hospital de San Juan, entregado a la atención de pobres y peregrinos.

Siguiendo el periplo histórico, hay que adentrarse en el s. XII y detenerse en sus comienzos para hacer referencia al obispo Pelayo, figura eclesiástica relevante, en cuyo tiempo de mandato se alumbró el Libro de los Testamentos, uno de los mejores exponentes de la pintura románica. Es en esta centuria cuando se llevan a cabo trabajos en la iglesia del Salvador y en lo que hoy se conoce como Cámara Santa y antiguamente capilla de San Miguel.

La profunda religiosidad popular de estos años intensifica las peregrinaciones; y con ello va afianzándose un activo componente burgués que extiende sus tentáculos a los tres pilares básicos en que se apoya todo el empuje, toda la pujanza de la urbe: el comercio, la artesanía y el mercado.

Uno de los acontecimientos trascendentes que se producen por entonces es la concesión efectuada por Alfonso VII a Oviedo, en 1145, del Fuero, que, según la opinión experta de Juan Ignacio Ruiz de la Peña, señala el paso de la «ciudad episcopal a la «ciudad mercado», y la «confirmación y consolidación del “concejo” o asamblea vecinal frente al poder eclesiástico y nobiliario» (Javier Rodríguez Muñoz). El Fuero, que confirma a Oviedo como ciudad de realengo, establece varias disposiciones, sobresaliendo entre ellas la concesión del estatuto de ciudadanos libres a cuantos fijasen su residencia en la urbe, o la exención a los ovetenses del abono de tributos por la circulación de mercancías entre el mar y León. A pesar de todo, la Iglesia mantendrá, en época medieval, gran influencia a nivel social, político y económico; de ahí que las disputas entre los poderes político y eclesiástico estuviesen a la orden del día.

Con el rey Alfonso IX, Oviedo asiste a la regularización del régimen municipal, y a otras medidas sin duda beneficiosas, como la entrega a la ciudad del alfoz de Nora a Nora, la erección de un recinto amurallado que no se culminaría hasta tiempos de Alfonso X, o la concesión del mercado semanal a celebrar los lunes, cuyo cambio a los jueves fue una decisión de los Reyes Católicos.

Con el transcurrir del s. XIV se hace evidente que la Catedral no tiene capacidad para acoger el gran número de peregrinos que la visitan movidos por la devoción y las indulgencias que se otorgaban. Por tanto, en el último cuarto de la centuria dan inicio las obras para la erección de una nueva capilla mayor; en el siglo XV continúan las mismas, aunque esta vez para la construcción de pórtico, naves y capillas. Pero lo cierto es que la Catedral siempre pasó por remodelaciones y ampliaciones.

El rey Juan I, en 1388, funda el Principado de Asturias, título inaugurado por el infante don Enrique, hijo de aquél, y que desde entonces corresponderá a los sucesores a la Corona; Oviedo se convierte, entonces, en la capital del Principado. Al tiempo surgía la Junta General del Principado, institución de derecho público que como Junta de Concejos funcionó con carácter permanente en el Principado de Asturias desde mediados del siglo XV hasta 1834, año en que se dio paso a las Diputaciones Provinciales. Pues bien, dicha Junta, que regula sus sesiones cuando el s. XV llega a su fin, se reunía en la sala capitular de la Catedral. Oviedo es ya por entonces y lo será hasta hoy protagonista o parte interesada y/o afectada en los acontecimientos de toda índole que se produzcan en lo sucesivo. Como sería imposible enumerarlos todos, se seleccionan algunos de los más significativos.

Dos sucesos quedan para el triste recuerdo: uno, en la nochebuena de 1521, cuando un incendio se inicia en la calle Cimadevilla y se prolonga por el casco histórico provocando cuantiosos perjuicios en las casas, dado que éstas se construían básicamente con madera. El otro despidió fatídicamente el siglo XVI: en 1598 y 1599, una epidemia de peste, junto a la nada recomendable compañía del hambre, segó gran cantidad de vidas.

Sin embargo, el s. XVII comenzó con buen pie: el feliz alumbramiento de la Universidad, cuya creación se debe a la decisión fundacional del asturiano Fernando de Valdés Salas, Arzobispo de Sevilla, Gran Inquisidor General, Presidente del Consejo de Castilla y redactor del Indice de libros prohibidos (1558), expresada en su testamento y puesta en ejecución cuarenta años después de su muerte, acaecida en 1568. Efectivamente, después de haberse expedido la Bula de erección por el Papa Gregorio XIII, el 15 de octubre de 1574, confirmada por Real Cédula de Felipe III, de fecha 18 de mayo de 1604, la Universidad de Oviedo inició sus actividades en la calle San Francisco el 21 de septiembre de 1608. Los estudios que impartía inicialmente se encuadraban en las Facultades de Artes, Teología, Cánones y Leyes, que acogían a menos de un centenar de estudiantes —concretamente, 57.

El Oviedo de la Edad Moderna, como afirma el historiador Javier Rodríguez Muñoz, «se convierte en el centro político del Principado y lugar inexcusable para quien quiera seguir de cerca la actividad pública. Allí reside el gobernador, corregidor o regente, y se reúne la Junta General».

Un breve repaso al siglo XIX trae a la memoria, por ejemplo, que Oviedo fue la primera de las capitales de provincia en declarar la guerra a Napoleón, determinación que toma la Junta General del Principado en la noche del 23 al 24 de mayo de 1808, obligada por la presión popular. Las intrusas tropas francesas fueron rechazadas, tras tener sometida la ciudad durante un año. Los carlistas hacen acto de presencia en 1833 y sobre todo en 1836, año en que Oviedo es tomado efímeramente por la columna del general Gómez en el mes de julio, aunque hay que decir que las operaciones del carlista Sanz tuvieron mayor virulencia; la resistencia de los ovetenses explica el calificativo de «Benemérita» que figura en el escudo de la ciudad. Otras fechas señaladas son: 1854, año de fuerte tensión política que propició la aparición del Manifiesto del Hambre, del marqués de Camposagrado, o la del 12 de noviembre de 1873, correspondiente a la proclamación, sin incidencias, de la I República en Oviedo, tan sólo un día después de que la validaran las Cortes en Madrid.

Ya en este siglo, hay que referirse a los sucesos bélicos que tienen lugar durante la revolución de octubre de 1934, protagonizada por los mineros de la Cuenca —descontentos con sus miserables condiciones de vida—, que dejan asolada buena parte de la ciudad; resultan incendiados, entre otros edificios, el de la Universidad, cuya biblioteca guardaba fondos bibliográficos de extraordinario valor que no se pudieron recuperar. La Cámara Santa, por su parte, fue dinamitada.

A causa de la guerra civil desatada en 1936, la capital, que se suma al denominado Alzamiento del 18 de julio, con el coronel Aranda encabezándolo, resiste largo tiempo el cerco al que la someten tropas de la entonces vigente República, del que sale prácticamente convertida en un montón de escombros: tres cuartas partes del caserío se vinieron abajo durante ambos conflictos. A partir de 1941 la ciudad comienza a resurgir de sus cenizas una vez que se acoge al Plan de Urbanización o de Reconstrucción Nacional de Valentín Gamazo, dominado por la ideología de aquel tiempo que aspira a crear una ciudad «orgánica, completa y cerrada». En 1955 se consigue para el casco antiguo su declaración de zona monumental. Tras una prolongada etapa franquista, llegan las primeras elecciones democráticas, celebradas el 3 de abril de 1979.

El 24 de septiembre de 1980 se asiste a la gestación de la Fundación Principado de Asturias, que, además de buscar un cálido y permanente contacto con el heredero de la Corona, se ha marcado como objetivo, con los Premios Príncipe de Asturias por ella instituidos en 1981, ensalzar los valores humanos y científicos que sirvan para estrechar lazos entre todos los pueblos del mundo, con especial querencia hacia la comunidad iberoamericana. El Teatro Campoamor, cada año por el mes de octubre, reúne a deslumbrantes personalidades para premiar a los distinguidos en 8 apartados: Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica, Artes, Letras, Ciencias Sociales, Cooperación Internacional, de la Concordia y Deportes.

En 1992, con Gabino de Lorenzo como alcalde-presidente del Ilmo. Ayuntamiento de Oviedo, se inaugura un Plan de Obras que remodela edificios, plazas públicas, peatonaliza el casco antiguo y algunas calles del ensanche…. Estos planes de choque aún continúan, tutelados por el mismo y máximo regidor ovetense.

(Bibl.: Javier Rodríguez Muñoz, «El concejo de Oviedo», en Asturias a través de sus concejos, Ed. Prensa Asturiana, 1998; Gran Enciclopedia Asturiana, varios tomos, Gijón.)

Con sus 90.000 metros cuadrados, de los que 55.000 son zonas verdes y los restantes lugares de paseo, y una gran variedad de especies arbóreas (más de 100 clases de árboles), es el pulmón de la ciudad de Oviedo. Lugar de paseo, descanso y tertulia perfectamente integrado en la vida urbana, muchos ovetenses lo conocen simplemente como el Campo, porque durante mucho tiempo fue el campo que se abría a la vera de la ciudad nueva.

En origen fue huerto del convento de San Francisco, siendo donado en 1816, tras la desamortización de Mendizábal, a la Universidad, que lo convirtió en un jardín botánico. Después de la urbanización de esta parte de la ciudad llevada a cabo en la época de entresiglos, el Campo, que durante casi todo el XIX había sido un lugar a las afueras, quedó encajado para siempre en la cuadrícula delimitada por las calles Santa Cruz, Santa Susana, Toreno y Uría.

Son famosos sus paseos: el paseo de los Curas (límite del parque en su zona superior con la calle Santa Susana), por el que transitaban los clérigos; el paseo del Bombé, inaugurado en 1833, en cuyos extremos están la fuente de las Ranas y la Fuentona, con el quiosco o templete de la música (realizado en 1888 por Juan Miguel de la Guardia) en el centro, el parque infantil y el centro de lectura La Granja; el paseo de la Herradura, con la fuente del Caracol; el estanque de los patos, muy visitado por los niños, y el paseo de Los Álamos, donde se alza el grandioso monumento a José Tartiere Lenegre (obra realizada por Víctor Hevia en 1933), se instala la Feria del Libro y diferentes exposiciones, y el paseante puede admirar el excelente mosaico, obra del artista asturiano Antonio Suárez, que decora su suelo.

Fuente: EuroWeb Media, SL

Esta fuente, uno de los monumentos prerrománicos más importantes de Oviedo, es una pequeña construcción de sillares de piedra regulares, con cañón abovedado y arco de medio punto; en su frontispicio triangular está grabada la cruz y la inscripción del reinado de Alfonso III el Magno (866-910), en la que se invoca que «con este signo se defiende al piadoso, con este signo se vence al enemigo». Esas inscripciones son las que han servido para datar la fuente, atribución que los arqueólogos prefieren no dar por cerrada.

La fuente de la Foncalada, la más notable de la ciudad, dio agua a todo su contorno. Algunos ovetenses aún recuerdan cuando se usaba también como lavadero, tal y como recogen muchos grabados e incluso algunas fotografías.

Este monumento, cuyo nombre se debe según Fermín Canella a «estar horadada en bóveda», es mucho menos conocido de lo que merece su valor histórico, en parte quizá por su emplazamiento, ahora casi empozada entre la curva de la calle a la que da nombre y el comienzo de las de Gascona y Huertas.

La Foncalada fue sometida, desde comienzos de la década de los noventa del pasado siglo XX, a unas obras de rehabilitación que comenzaron con un simple trabajo de restauración y se fueron ampliando a partir de las recomendaciones surgidas por el trabajo arqueológico del proyecto y que reveló, entre otros muchos pequeños datos de un amplio periodo histórico, el primitivo canal de abastecimiento de la fuente. Con estas obras, el entorno fue adecentado.

La Foncalada constituye una afortunada excepción ya que de la mayoría de las antiguas fuentes y caños que hubo en Oviedo a través de los siglos no quedan más que los documentos históricos o el rastro de la memoria para recordar las que tardaron más en desaparecer y que en muchos casos habían sustituido a otras primitivas en el mismo lugar.

El 3 de junio de 1931 fue declarada Monumento y el 2 de diciembre de 2008 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Situado en el barrio del Naranco (c/ Roberto S. Velázquez-Los Pilares), fue declarado Monumento Histórico-Artístico el 26 de noviembre de 1915.

De esta emblemática construcción ovetense, realizada para paliar los problemas de sequía crónica de la ciudad, sólo quedan en pie cinco de los cuarenta y dos arcos o pilares —nombre éste de Pilares utilizado por el gran escritor local Ramón Pérez de Ayala para dar nombre a Oviedo en sus novelas— que formaban parte de la traída de agua desde Fitoria y Boo y discurrían, alineadamente, desde el Colegio de Auseva hasta la actual calle Cervantes, donde estaba el último arco. Luego, la traída surcaba el Campo de San Francisco y la actual zona del Rosal, finalizando en el caño de la Capitana en la Puerta Nueva, sita en la esquina de las calles de la Magdalena y Marqués de Gastañaga.

El acueducto se construyó entre 1570 y 1599, según proyecto del arquitecto Juan de Cerecedo, el Joven, quien lo comenzó, concluyéndolo Gonzalo de la Bárcena, fontanero mayor de Valladolid. Esta infraestructura, cuya longitud era de 390 metros y la altura de 10 metros, supuso un desembolso de 15.500 ducados, financiados a través de sisas —impuesto que se cobraba sobre géneros comestibles, menguando las medidas— sobre la sidra y el vino, según recoge el ingeniero municipal Gregorio Abril en su libro Historia del abastecimiento de agua a Oviedo.

Desde finales del siglo XVI hasta 1875 fue el principal canal de abastecimiento de aguas a Oviedo, siendo sustituido a partir de entonces por un sistema de depósitos de agua y tuberías a presión proyectado en 1864 por el ovetense Pedro Pérez de la Sala, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, quien además dirigió personalmente las obras hasta su conclusión. El acueducto sería demolido casi en su totalidad en 1915.

A comienzos de 2006 fue restaurado a cuenta del Ayuntamiento ovetense lo que queda en pie de esta infraestructura histórica, llevándose a cabo obras de limpieza, consolidación y protección de los cinco arcos que finalizaron en marzo de dicho año.

Bibl.: Carlos Fernández Llaneza, Los pilares de Oviedo, Septem Ediciones, Oviedo, 2007.

Esta ruta está calificada como «Ruta a pie»

  • Acceso: Desde Oviedo capital
  • Se inicia el recorrido en Cerdeño, siendo el final en Abuli
  • Itinerario: Cerdeño – Colloto – Limanes – Faro – Pando – Abuli.

Descripción de la ruta

Inmejorables posibilidades presenta el concejo de Oviedo para los buenos degustadores de excelencias paisajísticas y arquitectónicas y del enriquecedor trato con el paisanaje. El recorrido turístico siguiente es uno los ocho propuestos y recomendados oficialmente por el Ayuntamiento de Oviedo, el cual los editó bajo el título de Rutas y lugares del concejo de Oviedo (María Palacios, Celia Varela y otros). Permiten al visitante hacerse una visión global y significativa del municipio ovetense.

LA RUTA

Transita por el centro del concejo hacia su zona más oriental. La recompensa: el gratificante encuentro con aldeas de ambiente tan rural y tan próximo al centro de Oviedo y la riqueza, histórica más que artística, de sus pretéritas construcciones (casonas, pequeños templos…).

Una de las posibilidades es partir de la calle Uría para después entrar en la de Argüelles y su prolongación, hacia Jovellanos. Luego, se baja por Azcárraga hasta irrumpir en las avenidas Tenderina Alta y Baja (Campo de los Patos, junto a la Fábrica de Armas) que permiten entrar en la N-634; ésta nos acerca a Colloto.

CERDEÑO-COLLOTO

Todavía dentro del contorno urbano, apenas tomada la N-634, se halla una estación de servicio, a mano derecha. Se interrumpe la marcha un poco más allá, en Cerdeño (lugar de la parroquia de Oviedo, de 295 habitantes y 200 m de altura), al que 1 km separa del centro de Oviedo. Es la frontera este del casco urbano. Se sigue avanzando por la N-634 hasta llegar a la industriosa localidad de Colloto/Cualloto (1.954 habitantes, 175 m de altitud y a 8 km de Oviedo), en continuo crecimiento urbanístico. Se reparte entre el concejo ovetense (parroquia de Oviedo) y el de Siero. En sus confines se halla la iglesia parroquial de Santa Eulalia, de original fábrica románica (s. XII), aunque muy alterada por inconveniente reforma del año 1924, que le ha sustraído su ruralidad en «beneficio» de una dudosa estética. Por fortuna, salvó la semicircular cabecera, verdadera joya románica precedida por un holgado tramo recto, con un arco de triunfo, muy a tener en cuenta, de doble arquivolta sobre cuatro columnas (dos a cada lado) compuestas por capiteles espléndidamente esculpidos: un pavo real con cabeza humana, pájaros descabezados, hojas lanceoladas, mono a lomos de un animal monstruoso con alas, más otras representaciones propias de la mitología románica. El resto del templo naufraga en corrientes historicistas, modernistas y montañesas: tres naves —la central, de mayor altura— delimitadas por grupo de arcos sostenidos por gruesos pilares, decoradas vidrieras y torre poligonal con techumbre de alargado alero. Una placa fijada en el porche indica el año de la remodelación (1924) y suido en otro, protege un paso utilizado durante generaciones y generaciones por los peregrinos del Camino de Santiago —ruta de la costa—. Presenció y fue además escenario de abundantes enfrentamientos entre bandos nobiliarios en el transcurso de los agitados ss. XIV y XV. En 1369 partidarios de Pedro el Cruel y de don Enrique, su hermanastro, midieron en este lugar sus fuerzas, como igualmente lo hicieron los bandos mandados por Juan Bernaldo de Quirós y Melén Suárez Valdés, saliendo victorioso el primero de ellos. Quien luego fuera un destacado caballero, Diego Meléndez, hijo ilegítimo del vencido, escapó de la muerte al refugiarse «so la ponte».

La vieja arquitectura industrial centra su interés en la Fábrica de Cerveza (1868-1898), antigua Aguila Negra, donde resalta un cuerpo central, custodiado por dos almenadas torres de ladrillo, abriéndose en los muros considerables arcos acristalados de parecido oriental; y dentro del casco urbano, en la Fábrica de sidra espumosa Cima (1875), fundada por José Cima García, natural de esta localidad y emigrante a Cuba, de donde regresó enriquecido. La mayor parte de su producción sidrera la destinó a ultramar, donde esta bebida autóctona arraigó con fuerza. De planta poligonal, en su racionalista edificio las tres fachadas abren vanos —curvos en el piso bajo y rectos en el medio y superior— encuadrados por salientes como frontones.

La detenida visita a la población no puede ignorar un chalet, el nº 43, ubicado entre la fábrica de sidra y la plaza de Pepín Rodríguez. Se trata de una ecléctica obra cúbica de finales del XIX y comienzos del XX. Consta de dos pisos en altura, además de buhardillas orientadas al sur y oeste. Rejas, molduras, pilastras, pináculos, temática floral y geométrica o frontones son algunos de los componentes ornamentales de sus fachadas. Por una escalinata se llega al frente principal, que incorpora, sobre columnas de corte modernista, un gran mirador, donde se combina la madera, el cristal y la forja de la balaustrada. Rematan los ángulos de los frontones unas rizadas acróteras.

COLLOTO-LIMANES

Orgullo de Colloto es su hijo Pepín Rodríguez, nacido el 4 de marzo de 1886. Falleció en La Habana en 1954. Aún niño se fue a Cuba —donde se instruyó—, en busca de fortuna y a fe que lo consiguió, llegando a ser el más poderoso de los industriales tabaqueros del momento (era el propietario de la fábrica de tabacos Romeo y Julieta). Este indiano no descuidó las obras de beneficencia, como lo demuestra la Sala Pepín Rodríguez en el sanatorio cubano de la Esperanza o, en su pueblo, la Fundación Pepín Rodríguez, precioso establecimiento escolar de 1910, en su época todo un caso paradigmático de innovación profunda en las técnicas pedagógicas. Los alumnos podían hacer uso de novedoso material: máquinas de escribir, proyectores, maquetas, aparatos de gimnasia y, en el suelo del patio interno, un gran mapa de España en relieve calcando sus accidentes geográficos. La edificación, que posteriormente se amplió con un aula destinada a discentes de mayor edad, combate su sobriedad con alternancia de huecos escarzanos y rectos. Las ventanas figuran encuadradas con molduras. La buhardilla a dos aguas en la fachada principal y los quebrados frontones de las laterales son otras aportaciones significativas. Una lápida reproduce un velero flanqueado por aves y navegando rumbo a la isla cubana. Tan ilustre collotense, además del monumento que tiene en Cuba a su memoria, no fue olvidado en su propia tierra; así, en el barrio de Roces se le erigió un monolito, con una cara ocupada por un bronce simbólico de la filantropía —una mujer que acoge entre sus brazos a dos niños con libros—; en la otra, está su busto, inaugurado en 1940, cuya autoría corresponde al catalán José Clará (el texto de la inscripción es el siguiente: A PEPIN RODRIGUEZ COLLOTO AGRADECIDO AGOSTO 1940).

El centro de Colloto es el inicio de una señalizada carreterita hacia Limanes (límite del concejo ovetense con el de Siero). El paisaje industrial y urbano se troca en otro inconfundiblemente rural, jalonado por casas simples y sobrias —algunas de ellas con anexas cuadras— y modernos chalés. Carretera adelante, se topa el visitante con la aldea de Roces (94 habitantes, 240 m de altitud y a 4 km de la capital), perteneciente a la feligresía de Limanes. Luego sale al encuentro Limanes/Llimanes, parroquia de 800 habitantes. La iglesia parroquial de Santa María de la O de Limanes, ahora muy alterada, obedece al románico popular asturiano. Se acomoda en el lugar de Vallín, perteneciente al concejo de Siero. Habla de ella por vez primera documentación fechada en tiempos de Alfonso II. Ramiro II donó Santa María de Novelato de Limanes a la basílica ovetense de San Salvador. Una espadaña barroca, con tres arcos, a la que adornan pináculos de puntas y bolas, corona la fachada. En el flanco sur hay dobles ventanas de tipo neogótico, el pórtico y portada de arco apuntado con impostas y guardapolvo ornados con ajedrezado. Internamente, presenta una sola nave, cubierta por bóveda de cañón provista de lunetos. Las dos capillas, tal vez del XVI, componen el crucero; la del sur la aboveda crucería estrellada. El arco de triunfo, románico, lo forman dos gruesas y lisas arquivoltas sobre cuatro columnas y capiteles de ornamentación variada respecto a los motivos: piñas, serpientes entrelazadas, animales afrontados… La bóveda se enriquece con pinturas murales, ya muy dañadas, probablemente de fines del XV. Toda la temática gira en torno a las distintas secuencias de la pasión de Cristo: la Ultima Cena, Cristo ante Pilatos, La coronación de espinas, La crucifixión (junto al Evangelio), La oración del Huerto, San Pedro cortando la oreja al romano, La flagelación, El descendimiento, La sepultura y La resurrección (en el lado de la Epístola). El centro de la bóveda lo preside el Pantocrátor y los Tetramorfos.

LIMANES-FARO

Terminada la visita a Limanes, la ruta va hacia Faro (Faro de Abajo —70 habitantes, 220 m de altura— y Faro de Arriba —153 habitantes, 310 m de altitud—, ambos integrados en la parroquia de Limanes y a 6 km de Oviedo), lugar de pequeñas casas y hórreos, aunque lo que verdaderamente la singulariza es una tradición alfarera de muchos siglos. Llamas de Mouro, Miranda y el citado pueblo de Faro son los tres pilares de la cerámica tradicional asturiana. La ermita de San Lorenzo, en Faro de Arriba, es de pequeño tamaño, ajustándose a los cánones del estilo popular asturiano. Prosiguiendo el itinerario, un desvío a la derecha permite acercarse a las antiguas escuelas de Faro. Las vistas desde aquí son magníficas: la capital y el monte Naranco, como telón de fondo, a la derecha; y a la izquierda, la sierra del Aramo.

Sin embargo, la popularidad a Faro le viene de la alfarería. El primer documento del que puede presumir esta actividad es uno del monasterio de San Vicente, fechado en 1079, donde se menciona a un «Martín, ollero, con su esposa e hijos..». Posteriormente, el Marqués de Ensenada (año 1749) efectúa un recuento de los alfareros implantados en la zona: un total de 70. Aurelio de Llano (Caravia, 1868-Madrid, 1936), investigador y folclorista asturiano, dejó escrito: «Los habitantes de Faro, desde muy antiguo, vienen dedicándose a la fabricación de vasijas ordinarias. Es tradicional entre ellos que en los tiempos remotos sus antepasados fueron gobernados por un rey alfarero». El proceso industrializador provocó que muchos de ellos abandonaran el trabajo artesanal por una ocupación en las fábricas. Al pie del cañón sólo se mantuvo una familia, los Vega Gutiérrez: Lito y Selito, padre e hijo, respectivamente, al que se han incorporado dos sobrinos del segundo, Nacho y Vanesa Artime Vega, asegurando de esta manera la deseada continuidad. En el taller de los Vega (zona alta de Faro) todavía se utiliza un gran y vetusto torno de madera, del que se obtienen las piezas más características: cerámica negra, resultado de la concentración de hierro en el barro, más otra modalidad, revestida de esmalte blanco resultante de dos cocciones. Todo el proceso, desde la recogida del árgoma y la extracción del barro del terreno, pasando por la labor de cocción en horno de ladrillo, sigue al pie de la letra el sistema empleado desde siempre por Lito. En su producción distinguiremos piezas no vidriadas, de brillante color negro (xarres o jarras para sidra, potes de fabes, jarros de tres asas), y las vidriadas (botijos, aceiteras, fuentes, escudielles o escudillas) para cuya decoración se recurre a ondas, trazos geométricos, hojas y representación esquemática de animales, predominando los colores amarillo, verde y marrón.

FARO-PANDO-ABULI

En Faro se reemprende la marcha por la carretera hacia Pando, pasando por Villamiana (297 habitantes, 250 m de altitud y a 4 km de Oviedo), lugar de la parroquia de Limanes. Entre quintanas y caserías, un camino de buen firme, aunque angosto, conduce a Pando/Pandu (núcleo de 92 hab., a 290 m de altitud y 4 km de la capital municipal; en la parroquia homónima), donde procede ir al encuentro de la iglesia de San Cipriano, de reducido tamaño, ahora rebozada en cemento. Dista mucho de parecerse al templo primitivo que Ordoño II tuvo a bien conceder a la Iglesia de Oviedo en el 921; la causa está en su sometimiento a posteriores reformas. Aun así, interesa el abierto pórtico del frente, sujeto por vigas de madera y rectos pies; éstos se apoyan en un muro de poca altura que circunda todo el porche. Su asentamiento en un cerro la convierte en una inmejorable atalaya, divisándose, a un lado, el valle, y al otro, la ciudad, su catedral y el monte Naranco. Una empedrada placita vecina acoge una casona rural en ruinas (ss. XVIII-XIX), de la que sobreviven fragmentos de sus poderosas paredes de piedra y la panera que hace ángulo con la construcción. Sillares de cantería encuadran puerta y ventana.

Sobrepasado Pando, el siguiente punto de parada es Abuli (128 habitantes, 200 m de altitud y a 2 km de la capital), pueblo de la parroquia de Oviedo en un tris de ser captado por la ciudad. La ermita de Santa Ana (s. XVIII), pequeña en cuanto a dimensiones, tiene cubierta a dos aguas y planta rectangular. Pese a desaciertos como el revoco de sus paredes o el cierre del pórtico, aún deja ver valiosas y bellas aportaciones: buenos sillares rojizos en esquinas y fachada; rematando la entrada, un gran arco apuntado, dispuesto sobre moldurados pilares; la bóveda de cañón, o la lateral saetera. Enfrente, se alarga la muy amplia y horizontal casa de los Pelayos, finca cerrada por un gran muro de piedra. Aloja instalaciones agropecuarias y vivienda. La fachada se asoma a la carretera; consta de tres cuerpos: los dos de los costados se adelantan tímidamente al central. Las ventanas disponen de encuadres y antepechos de grandes sillares, mientras que la puerta se coloca entre pilastras cajeadas y orejas.

Camino adelante, y bajando, se llega a la N-634 a la altura de Cerdeño

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Categoría:
› 2 estrellas

Web oficial:
Capacidad:
› 23 personas

 


Situación

Ruta GPS: pulse aquí para llegar.


  • Dirección postal: Favila, 9
  • Dirección digital: 8CMP948J+63
  • Población: 33013 Oviedo
  • Municipio: Oviedo
  • Comarca: Comarca de Oviedo
  • Zona: Centro de Asturias
  • Provincia: Asturias
  • Comunidad: Principado de Asturias
  • País: España (Europa)
Mapa de situación del Concejo de Oviedo en Asturias
Situación Hotel Fuente de la Plata
Qué ver en Asturias

Escultura «El regreso de Williams B. Arrensberg»

En el municipio de Oviedo

Ubicación: plaza Porlier

Autor: Eduardo Úrculo

Año de instalación: 1993

Desde su instalación, esta escultura se ha convertido en uno de los rincones más fotografiados de la ciudad.

El conjunto representa a un hombre de pie, con sombrero de ala y gabán, apoyado sobre varias maletas, contra las que también descansa un paraguas. Todo ello de bronce, sin pedestal a ras de suelo, y con proporciones reales.

 

Escultura «El regreso de Williams B. Arrensberg»
Teatro Campoamor

Teatro Campoamor

En el municipio de Oviedo

El teatro Campoamor —«punto de referencia de todos los acontecimientos culturales y el centro neurálgico de la ciudad de Oviedo» (Julio Vallaure, arquitecto)— es un exento edificio con fachada a las calles Pelayo y Argüelles, cuya parte trasera se sitúa frente al ingreso a la Delegación Provincial de Hacienda —antiguo monasterio de Santa Clara, c/ Diecinueve de Julio.

Nació del empuje de la próspera y decimonónica burguesía ovetense, insatisfecha con la insuficiente capacidad y otras …

Conservatorio Superior de Música

En el municipio de Oviedo

Bordeando la plaza denominada Corrada del Obispo pero ya desde la calle de San Vicente, aparece la popularmente conocida como casa del Deán Payarinos, apelativo amable dado al canónigo ovetense Benigno Rodríguez Pajares. Residencia de éste, la mandó construir en 1900, siendo proyectada por Juan Miguel de la Guardia.

Se trata de una composición a caballo entre el eclecticismo y el modernismo, con una fachada un tanto apaisada. La cirugía …

Conservatorio Superior de Música

Museo Fernando Alonso

En el municipio de Llanera

Horarios

  • Museo: Todos los días 10:00 – 20:00 h.
  • Circuito: Martes a viernes 15:00 – 20:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 14:00 y 15:00 – 20:00 h.
  • Campus Karting – Day Camp: 09:00 – 18:00 h.

Tarifas

Museo:

  • General: 15,00 €
  • Reducida (niños 4-12 años y >65 años): 10,00 €
  • Grupos: Consultar

Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias

En el municipio de Gijón

HORARIOS

Octubre a marzo:

  • Martes a viernes: 9:30-18:30 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 18:30 h.

Abril a septiembre:

  • Martes a viernes: 10:00-19:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:30-19:00 h.

Cerrado los lunes, 1 y 6 de enero, martes de Carnaval, 15 de agosto, 24, 25 y 31 de diciembre.

Acuario de Gijón

En el municipio de Gijón

Ubicación: cercanías de la playa de Poniente (casco urbano de Gijón). En las antiguas instalaciones de Astilleros del Cantábrico.

Tarifas:

  • Adultos: 14 euros
  • Niños (3 a 14 años): 7 euros
  • Mayores de 65 años: 10 euros
  • Grupo adultos: precios especiales para grupos

El Acuario de Gijón es un gran itinerario a través de los escenarios que el agua ha creado. Algunos remotos y llenos de misterio, otros cercanos pero sorprendentes.

Museo Arqueológico del Principado de Asturias

En el municipio de Oviedo

HORARIOS

  • Miércoles a Viernes: 9:30-20:00 h
  • Sábados: 9:30-14:00 h y 17:00-20:00 h
  • Domingo y Festivos: 9:30-15:00 h

Lunes y martes cerrado.

TARIFAS

  • Gratuito

Localización: Está situado bajo el arco del ex convento de San Vicente. Ocupa parte del monasterio de San Vicente, primer edificio (año 761) construido en la fundación de Oviedo, siendo declarado Monumento Histórico-Artístico en marzo de 1962 (su claustro, sin embargo, goza de tal reconocimiento desde 1934).

Museo de Bellas Artes de Asturias

En el municipio de Oviedo

El Museo de Bellas Artes de Asturias alberga la mejor colección pictórica de la región, con obras de artistas de la talla de Carreño Miranda, Dionisio Fierros, Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Vaquero Palacios y pintores contemporáneos, una colección de objetos de vidrio y porcelana… Por la importancia de sus fondos, el Museo de Bellas Artes de Asturias es uno de los mejores del Estado español.

Abrió sus puertas en 1980. Hoy cuenta con una de las mejores colecciones de Arte de España, integrada por 15.000 piezas de los siglos XIV y XXI, con obras de El Greco, Goya, Sorolla, Picasso, Dalí y Miró.