Hotel Fuente de la Plata
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Desde el Hotel Fuente de la Plata al centro de Oviedo son 10 minutos andando

Instituto Oftalmológico Fernández Vega

El Hotel Fuente de la Plata es el hotel que más cercano está a la Clínica Oftalmológica de los doctores Fernández Vega. Caminando se tardan unos 10 minutos en coche 5 minutos y en bicicleta 6 minutos, la Clínica se encuentra dos calles más arriba.

Junto al Campo de Fútbol del Real Oviedo

Estamos justo al lado del Campo de Fútbol del Real Oviedo, C.F., de las Piscinas Municipales del Parque del Oeste (a tan sólo 5 minutos) y en plena Ruta del Camino de Santiago, y a 10 minutos de la estación del tren y de autobuses y al lado de la parada de FEVE de la Argañosa y que la línea de autobús urbano J1 para delante del hotel.

Nuestras habitaciones

El Hotel Fuente de la Plata cuenta con un total de 16 habitaciones dobles y triples totalmente equipadas con armarios empotrados, distintos tipos de iluminación y mesa-escritorio. Previa solicitud, se podrá reservar habitación con cama matrimonial.

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Información de interés
Datos prácticos

Hotel Fuente de la Plata

El Hotel Fuente de la Plata es el hotel que más cercano está a la Clínica Oftalmológica de los doctores Fernández Vega.

Estamos justo al lado del Campo de Fútbol del Real Oviedo, C.F., de las Piscinas Municipales del Parque del Oeste (a sólo 5 minutos) y en plena Ruta del Camino de Santiago, y a 10 minutos de la estación del tren y de autobuses y al lado de la parada de FEVE de la Argañosa y que la línea de autobús urbano J1 para delante del hotel.

En el Hotel Fuente de la Plata la comodidad de su estancia está garantizada. Para ello cuenta con 16 confortables habitaciones dobles, triples y matrimoniales, todas ellas con baño completo, secador de pelo, calefacción, Wi-fi, TV color vía satélite con mando a distancia y cama de matrimonio previa petición. Se dispone de cuna para niños.

El servicio de cafetería, fax y caja fuerte, así como aparcamiento en una zona de fácil acceso situada frente al hotel.

Camino de Santiago

El Hotel Fuente de la Plata se encuentra en el Camino de Santiago de Compostela, una ruta de peregrinos antigua que comienza en Francia y termina en Galicia.

Su situación

El Hotel Fuente de la Plata se encuentra situado junto al Parque del Oeste, a 500 metros del campo de fútbol del Real Oviedo, en la falda del Monte Naranco, a 10 minutos del centro urbano de Oviedo, con línea de bus (J1) y tren a 100 metros, facilitándole, si su tiempo se lo permite, disfrutar de la ciudad ovetense y del Principado de Asturias ya sea realizando rutas turísticas o bien contemplando su maravilloso patrimonio artístico y cultural.

Nuestras habitaciones

El Hotel Fuente de la Plata cuenta con un total de 16 habitaciones dobles y triples totalmente equipadas con armarios empotrados, distintos tipos de iluminación y mesa-escritorio. Previa solicitud, se podrá reservar habitación con cama matrimonial.

Equipamiento

Para su mayor comodidad, todas las habitaciones poseen un amplio baño, TV gratuita por satélite y Wi-fi. Se dispone de cuna para niños. El servicio de caja fuerte gratuita se presta en la recepción del hotel. Los baños tienen todos los aparatos sanitarios y cuentan con mampara de ducha y secador de pelo.

También disponemos de un servicio de lavandería y un completo servicio de habitaciones.

Para su mayor amplitud de horarios tenemos un servicio permanente de recepcionista con teléfono directo.

Mascotas

Se aceptan hasta nueve kilos con suplemento.

Nuestro salón comedor

El salón comedor, independiente, se encuentra contiguo a la cafetería y puede ser utilizado por nuestros clientes para tener una mayor tranquilidad a la hora de comer o cenar. Dotado de doble acristalamiento tintado y TV por satélite.

Con capacidad para 30 personas, una vez redistribuido, nuestro salón comedor puede ser alquilado para cualquier demostración comercial, reuniones de trabajo u otra actividad que nuestros clientes necesiten. Para disponibilidad de horarios y tarifas debe consultar las condiciones con la gerencia de nuestro hotel.

Nuestra cafetería

Nuestra cafetería tiene un horario ilimitado en desayunos, comidas, platos combinados, menú del día y cenas y está pensada para atender preferentemente a los clientes de nuestro hotel. En ella tendrá todos los servicios necesarios para que su estancia sea lo más agradable posible.

Nuestro restaurante

En el restaurante se ofrecen menús diarios, día y noche. Se organizan menús para grupos con comida tradicional.

Historia de Oviedo

Las cuevas de La Lluera I y II, cerca de Priorio; la de Las Caldas; el abrigo de La Viña en La Manzaneda, o el pico Berrubia, cerca de Les Escobadielles, en Olloniego, declarados Bienes de Interés Cultural (zonas arqueológicas), prueban la prehistórica presencia del hombre en tierras ovetenses. Primero, se asentaron en las cercanías de los cauces fluviales, importantes como el Nalón o más modestos como el Gafo, arroyo de Vaqueros, reguero de Quintes, etc. Más tarde (Paleolítico Superior), ante la rigurosidad del clima, se alojaron en cuevas, dejando vestigios de su vida diaria (comida, arte mobiliar y parietal). El abrigo de La Lluera I (solutrense) enseña, grabado en las paredes, un gran e interesante número de figuras animales (caballos, uros, ciervas, cabras...), especialmente en la llamada Gran Hornacina de la pared izquierda; en el de La Lluera II (próximo a la I), por el contrario, los muros presentan signos más bien triangulares, interpretados como símbolos sexuales femeninos. La cueva de la Viña, en pared exterior de aproximadamente veinte metros, expone un buen número de grabados a buril, como ciervos, bóvidos, caballos o vulvas; la representación de un caballo en un hueso recortado y grabado por las dos caras es un destacadísimo hallazgo correspondiente al arte mueble. Más adelantados en el tiempo son los petroglifos (grabados sobre piedra obtenidos por descascaramiento o percusión) del pico Berrubia.

José Manuel González, investigador comprometido con la antigüedad ovetense, halló en este término municipal 16 castros, dispersos casi por todo el territorio, pero, mayormente, focalizados en los valles del Nalón, Nora y Trubia y en las partes inferiores del monte Naranco; todos ellos eligieron un asentamiento idóneo en cuanto visión del terreno y a su defensa, completada con taludes, muros y fosos. En estos poblados había una organización social más compleja. Mientras unos parecen remontarse a época prerromana, otros tal vez se hayan erigido en época romana. Lo cierto es que llegaron a coincidir en el tiempo con las villae romanas.

Y, como no podía ser de otra manera, la ciudad de Oviedo tuvo un principio. En el siglo VIII un presbítero llamado Máximo llega a la colina Ovetus en compañía de sus servidores y elige como retiro espiritual un lugar solitario, sin dueño y lleno de maleza. Posteriormente, ya junto con su tío, el abad Fromestano, y tras haber allanado y desbrozado el terreno, procede a la erección de un convento en honor a San Vicente, a partir del cual nace la ciudad de Oviedo el 25 de noviembre del año 761. Más tarde se incorporarían el también presbítero Montano y unos veinticinco miembros más de la Orden. La capital empezaría a dar sus primeros pasos a partir del asentamiento de colonos en torno a dicho monasterio. El rey Fruela I (757-768) ordenó construir, en las cercanías del convento, un templo bajo la advocación del Salvador y un palacio, en el que se refugiaba para descansar y donde vino al mundo su hijo Alfonso II, el Casto, quien no sube al trono, por diversos contratiempos, hasta el año 791, casi tres lustros después de la muerte de su progenitor. Este monarca dispuso el traslado de la Corte de Cangas de Onís a Oviedo —que se afianza como tal en el año 794— y comienza a imprimirle personalidad urbana, contribuyendo a su engrandecimiento. Alfonso II (791-842) ordena la erección, sobre el lugar ocupado por la anterior, de una nueva basílica consagrada al Salvador y a los doce Apóstoles, punto de partida de la presente Catedral y sustituta de la que se había levantado por decisión de su padre, arruinada por las acometidas de los árabes entre los años 794 y 795. En el año 808, tal vez para recordar la consagración del nuevo templo, Alfonso II dona a la Catedral de Oviedo la Cruz de los Angeles, escudo de Oviedo y la diócesis, y una de las joyas de la Cámara Santa catedralicia. Bajo su reinado, la posterior construcción de varios palacios, iglesias (Santa María, con el Panteón Real, San Tirso y la Cámara Santa) giró alrededor de esta basílica, a la que transformó en un importante foco de atracción para el mundo cristiano del norte. En el capítulo de las infraestructuras le cabe el mérito de equipar, con un acueducto para el suministro del agua y la correspondiente muralla defensiva, este conjunto arquitectónico, en torno al cual irán surgiendo modestos barrios poblados por servidumbre, artesanos, soldados y gentes de otras ocupaciones, que dinamizan el acontecer diario del primer núcleo urbano. En cambio, la iglesia de San Julián, que aún hoy mantiene una buena parte de su personalidad original, se elevó algo alejada del mismo, al norte, superando escasamente el kilómetro de distancia.

Tras la muerte en el año 842 de Alfonso II, le sucede Ramiro I (842-850), a quien se debe la erección en el monte Naranco de la iglesia de Santa María. Este monarca, como a continuación Ordoño I y Alfonso III el Magno (866-910), mantienen la Corte en Oviedo, lo que ayuda a su crecimiento urbanístico y a su florecimiento arquitectónico.

Alfonso III, político experimentado y militar brillante, quien junto con su esposa Ximena ofrece a San Salvador la Cruz de la Victoria —tallada en el castillo de Gozón y hoy integrante de la bandera del Principado—, renuncia a la soberanía del expansionado reino —que se extiende ya por Asturias, León y Galicia— en favor de sus hijos ante la insurrección, en el año 910, de uno de ellos, García —quien marcha a León—, y las presiones familiares. Pero antes de todos estos hechos Alfonso III había aportado a la ciudad nobles construcciones, entre ellas la superviviente fuente de Foncalada, a la que la Unesco declaró en 1998 Patrimonio de la Humanidad. El Reino asturiano entonces se disgrega, transformándose en tres señoríos: el de Oviedo va a parar a Fruela II; el de León, gobernado por García, y el de Galicia, por Ordoño. Al recibir Alfonso IV, en el año 931, los estados de Asturias —recordemos que Fruela II había heredado el trono leonés tras la muerte de sus hermanos—, la Corte se traslada definitivamente a León. Oviedo y con él el Reino de Asturias ceden el protagonismo a León. No obstante, los reyes visitan de vez en cuando tierras astures y acuden a la iglesia de San Salvador, que durante el s. XI se convierte, al igual que sucede con la de Santiago de Compostela, en un lugar de peregrinaje muy importante, cuyo efectos se dejan sentir en la vida urbana, que cobra nuevos bríos. En el año 1075 Alfonso VI viene a Oviedo, con una comitiva real en la que figura el famoso Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, y otorga a la ciudad los primeros Fueros, ahora desaparecidos, que luego corrobora y aumenta Alfonso VII, su nieto. Más tarde regala el palacio edificado por Alfonso III a fin de transformarlo en el hospital de San Juan, entregado a la atención de pobres y peregrinos.

Siguiendo el periplo histórico, hay que adentrarse en el s. XII y detenerse en sus comienzos para hacer referencia al obispo Pelayo, figura eclesiástica relevante, en cuyo tiempo de mandato se alumbró el Libro de los Testamentos, uno de los mejores exponentes de la pintura románica. Es en esta centuria cuando se llevan a cabo trabajos en la iglesia del Salvador y en lo que hoy se conoce como Cámara Santa y antiguamente capilla de San Miguel.

La profunda religiosidad popular de estos años intensifica las peregrinaciones; y con ello va afianzándose un activo componente burgués que extiende sus tentáculos a los tres pilares básicos en que se apoya todo el empuje, toda la pujanza de la urbe: el comercio, la artesanía y el mercado.

Uno de los acontecimientos trascendentes que se producen por entonces es la concesión efectuada por Alfonso VII a Oviedo, en 1145, del Fuero, que, según la opinión experta de Juan Ignacio Ruiz de la Peña, señala el paso de la «ciudad episcopal a la «ciudad mercado», y la «confirmación y consolidación del "concejo" o asamblea vecinal frente al poder eclesiástico y nobiliario» (Javier Rodríguez Muñoz). El Fuero, que confirma a Oviedo como ciudad de realengo, establece varias disposiciones, sobresaliendo entre ellas la concesión del estatuto de ciudadanos libres a cuantos fijasen su residencia en la urbe, o la exención a los ovetenses del abono de tributos por la circulación de mercancías entre el mar y León. A pesar de todo, la Iglesia mantendrá, en época medieval, gran influencia a nivel social, político y económico; de ahí que las disputas entre los poderes político y eclesiástico estuviesen a la orden del día.

Con el rey Alfonso IX, Oviedo asiste a la regularización del régimen municipal, y a otras medidas sin duda beneficiosas, como la entrega a la ciudad del alfoz de Nora a Nora, la erección de un recinto amurallado que no se culminaría hasta tiempos de Alfonso X, o la concesión del mercado semanal a celebrar los lunes, cuyo cambio a los jueves fue una decisión de los Reyes Católicos.

Con el transcurrir del s. XIV se hace evidente que la Catedral no tiene capacidad para acoger el gran número de peregrinos que la visitan movidos por la devoción y las indulgencias que se otorgaban. Por tanto, en el último cuarto de la centuria dan inicio las obras para la erección de una nueva capilla mayor; en el siglo XV continúan las mismas, aunque esta vez para la construcción de pórtico, naves y capillas. Pero lo cierto es que la Catedral siempre pasó por remodelaciones y ampliaciones.

El rey Juan I, en 1388, funda el Principado de Asturias, título inaugurado por el infante don Enrique, hijo de aquél, y que desde entonces corresponderá a los sucesores a la Corona; Oviedo se convierte, entonces, en la capital del Principado. Al tiempo surgía la Junta General del Principado, institución de derecho público que como Junta de Concejos funcionó con carácter permanente en el Principado de Asturias desde mediados del siglo XV hasta 1834, año en que se dio paso a las Diputaciones Provinciales. Pues bien, dicha Junta, que regula sus sesiones cuando el s. XV llega a su fin, se reunía en la sala capitular de la Catedral. Oviedo es ya por entonces y lo será hasta hoy protagonista o parte interesada y/o afectada en los acontecimientos de toda índole que se produzcan en lo sucesivo. Como sería imposible enumerarlos todos, se seleccionan algunos de los más significativos.

Dos sucesos quedan para el triste recuerdo: uno, en la nochebuena de 1521, cuando un incendio se inicia en la calle Cimadevilla y se prolonga por el casco histórico provocando cuantiosos perjuicios en las casas, dado que éstas se construían básicamente con madera. El otro despidió fatídicamente el siglo XVI: en 1598 y 1599, una epidemia de peste, junto a la nada recomendable compañía del hambre, segó gran cantidad de vidas.

Sin embargo, el s. XVII comenzó con buen pie: el feliz alumbramiento de la Universidad, cuya creación se debe a la decisión fundacional del asturiano Fernando de Valdés Salas, Arzobispo de Sevilla, Gran Inquisidor General, Presidente del Consejo de Castilla y redactor del Indice de libros prohibidos (1558), expresada en su testamento y puesta en ejecución cuarenta años después de su muerte, acaecida en 1568. Efectivamente, después de haberse expedido la Bula de erección por el Papa Gregorio XIII, el 15 de octubre de 1574, confirmada por Real Cédula de Felipe III, de fecha 18 de mayo de 1604, la Universidad de Oviedo inició sus actividades en la calle San Francisco el 21 de septiembre de 1608. Los estudios que impartía inicialmente se encuadraban en las Facultades de Artes, Teología, Cánones y Leyes, que acogían a menos de un centenar de estudiantes —concretamente, 57.

El Oviedo de la Edad Moderna, como afirma el historiador Javier Rodríguez Muñoz, «se convierte en el centro político del Principado y lugar inexcusable para quien quiera seguir de cerca la actividad pública. Allí reside el gobernador, corregidor o regente, y se reúne la Junta General».

Un breve repaso al siglo XIX trae a la memoria, por ejemplo, que Oviedo fue la primera de las capitales de provincia en declarar la guerra a Napoleón, determinación que toma la Junta General del Principado en la noche del 23 al 24 de mayo de 1808, obligada por la presión popular. Las intrusas tropas francesas fueron rechazadas, tras tener sometida la ciudad durante un año. Los carlistas hacen acto de presencia en 1833 y sobre todo en 1836, año en que Oviedo es tomado efímeramente por la columna del general Gómez en el mes de julio, aunque hay que decir que las operaciones del carlista Sanz tuvieron mayor virulencia; la resistencia de los ovetenses explica el calificativo de «Benemérita» que figura en el escudo de la ciudad. Otras fechas señaladas son: 1854, año de fuerte tensión política que propició la aparición del Manifiesto del Hambre, del marqués de Camposagrado, o la del 12 de noviembre de 1873, correspondiente a la proclamación, sin incidencias, de la I República en Oviedo, tan sólo un día después de que la validaran las Cortes en Madrid.

Ya en este siglo, hay que referirse a los sucesos bélicos que tienen lugar durante la revolución de octubre de 1934, protagonizada por los mineros de la Cuenca —descontentos con sus miserables condiciones de vida—, que dejan asolada buena parte de la ciudad; resultan incendiados, entre otros edificios, el de la Universidad, cuya biblioteca guardaba fondos bibliográficos de extraordinario valor que no se pudieron recuperar. La Cámara Santa, por su parte, fue dinamitada.

A causa de la guerra civil desatada en 1936, la capital, que se suma al denominado Alzamiento del 18 de julio, con el coronel Aranda encabezándolo, resiste largo tiempo el cerco al que la someten tropas de la entonces vigente República, del que sale prácticamente convertida en un montón de escombros: tres cuartas partes del caserío se vinieron abajo durante ambos conflictos. A partir de 1941 la ciudad comienza a resurgir de sus cenizas una vez que se acoge al Plan de Urbanización o de Reconstrucción Nacional de Valentín Gamazo, dominado por la ideología de aquel tiempo que aspira a crear una ciudad «orgánica, completa y cerrada». En 1955 se consigue para el casco antiguo su declaración de zona monumental. Tras una prolongada etapa franquista, llegan las primeras elecciones democráticas, celebradas el 3 de abril de 1979.

El 24 de septiembre de 1980 se asiste a la gestación de la Fundación Principado de Asturias, que, además de buscar un cálido y permanente contacto con el heredero de la Corona, se ha marcado como objetivo, con los Premios Príncipe de Asturias por ella instituidos en 1981, ensalzar los valores humanos y científicos que sirvan para estrechar lazos entre todos los pueblos del mundo, con especial querencia hacia la comunidad iberoamericana. El Teatro Campoamor, cada año por el mes de octubre, reúne a deslumbrantes personalidades para premiar a los distinguidos en 8 apartados: Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica, Artes, Letras, Ciencias Sociales, Cooperación Internacional, de la Concordia y Deportes.

En 1992, con Gabino de Lorenzo como alcalde-presidente del Ilmo. Ayuntamiento de Oviedo, se inaugura un Plan de Obras que remodela edificios, plazas públicas, peatonaliza el casco antiguo y algunas calles del ensanche.... Estos planes de choque aún continúan, tutelados por el mismo y máximo regidor ovetense.

(Bibl.: Javier Rodríguez Muñoz, «El concejo de Oviedo», en Asturias a través de sus concejos, Ed. Prensa Asturiana, 1998; Gran Enciclopedia Asturiana, varios tomos, Gijón.)

Cuevas prehistóricas de La Lluera I y II

Estas cuevas prehistóricas, declaradas Bienes de Interés Cultural con categoría de Monumento el 7 de julio de 2007, están sobre el cauce del río Nalón, muy próximas a Priorio, pueblo que dista 9,9 km de Oviedo (capital de Asturias) y se accede desde Las Caldas (Oviedo). La mejor forma de llegar es a través de la autovía A-63 Oviedo-Grado-La Espina hasta la Salida 4; a continuación enlazar con la nacional N-634 sentido Grado-La Espina y a 1 km. se encuentra el desvío a Las Caldas.

La Lluera está considerada por los expertos como el más completo santuario exterior (1) de arte paleolítico de Europa. Su extraordinaria importancia se debe tanto a la escasez de este tipo de santuarios —la mayoría son interiores— como al magnífico conjunto de grabados que guardan las dos oquedades.

La cueva de La Lluera I fue descubierta en la década de los setenta por el grupo de espeleología Polifemo, de Oviedo —formado por Juan de Paz, José María de Paz, Margarita Rayón, José Luis Pérez y José Manuel Quintanal—, y estudiada por los arqueólogos Javier Fortea y Adolfo Rodríguez Asensio, quien efectuó excavaciones en esta oquedad entre los años 1980 y 1987. Durante estas excavaciones se descubrió la cueva de la Lluera II.

En La Lluera I destaca la pared izquierda, bautizada como la «gran hornacina», con representaciones de uros, ciervas y caballos, fundamentalmente. El extraordinario conjunto de uros organizados en línea diagonal y con una perspectiva de línea de fuga hacen de este conjunto uno de los más expresivos del arte paleolítico del Solutrense. Se trata de la cueva con arte paleolítico grabado más importante de la cuenca media del Nalón, zona en la que se inscriben cuevas como La Viña, Las Llueras, Murciélagos, Entrefoces, Las Caldas, El Conde o Torneiros, entre otras, todas ellas con el mismo tipo de arte y los mismos convencionalismos estéticos. Además de esta hornacina se decoran de manera completa, hasta llegar al horror vacui, las dos paredes de la galería occidental desde la entrada hasta la zona a la que penetran los rayos de sol.

A unos 100 metros se encuentra una pequeña oquedad, La Lluera II, en la que se ha grabado un conjunto de triángulos pubianos en torno a una cierva. Las excavaciones arqueológicas han permitido sacar a la luz una estratigrafía con interesantes niveles en los que se conservan restos de las culturas Solutrense, época con la que se relaciona este mundo de los grabados paleolíticos, del Magdaleniense y del Aziliense.

NOTA:

(1) Los estudiosos de la Prehistoria manejan, entre otras, la siguiente definición de santuarios exteriores: «Conjunto de cuevas o abrigos con grabados lineales o zoomórficos en paredes sobre las que incide directamente la luz del sol o están bien iluminadas en las zonas de antecueva».

Escultura «Dolores Medio»

Ubicación: plaza de Dolores Medio (barrio de La Argañosa).

Fecha de inauguración: domingo 16 de marzo de 2003.

Material: bronce.

Medidas: 1,30 m de alto y 0,80 m de ancho.

Un busto gigante de la escritora ovetense Dolores Medio (1911-1996) preside la plaza que lleva su nombre; este espacio público, construido sobre los aparcamientos Argañosa I y Argañosa II, en la calle Francisco Bances Candamo, tiene un diseño moderno y cómodo, con un completo equipamiento que ofrece zonas de juego, de paseo y de estancia como un balcón privilegiado sobre el Parque del Oeste y con el Naranco y el Aramo como horizontes.

Situada en medio de una de las dos plataformas que componen la plaza, la escultura es una réplica, en bronce y a mucho mayor tamaño, del busto de escayola hecho en Madrid por Morrás en los años cincuenta e instalado en el colegio de la Luna, que también lleva el nombre de la escritora —que había estudiado Magisterio y ejercido como maestra durante un tiempo—, ganadora del Premio Nadal en 1952 con la novela «Nosotros, los Rivero» y artífice de obras traducidas a varios idiomas, destacando en su producción, además de la ya citada: «El milagro de la noche de Reyes», 1948; «Compás de espera», 1954; «Mañana», 1954; «Funcionario público», 1956; «Diario de una maestra», 1961; «La otra circunstancia» y «Farsa de Verano», 1972.

Iglesia de Santa Eulalia de Oviedo

Templo de original fábrica románica (s. XII), aunque muy alterada por inconveniente reforma del año 1924, que le ha sustraído su ruralidad en «beneficio» de una dudosa estética. Por fortuna, salvó la semicircular cabecera, verdadera joya románica precedida por un holgado tramo recto, con un arco de triunfo, muy a tener en cuenta, de doble arquivolta sobre cuatro columnas (dos a cada lado) compuestas por capiteles espléndidamente esculpidos: un pavo real con cabeza humana, pájaros descabezados, hojas lanceoladas, mono a lomos de un animal monstruoso con alas, más otras representaciones propias de la mitología románica. El resto del templo naufraga en corrientes historicistas, modernistas y montañesas: tres naves —la central, de mayor altura— delimitadas por grupo de arcos sostenidos por gruesos pilares, decoradas vidrieras y torre poligonal con techumbre de alargado alero. Una placa fijada en el porche indica el año de la remodelación (1924) y su impulsor, el industrial indiano José Cima García. Por la importancia de sus primitivos restos está considerada de interés provincial.

Ruta Santo Medero, Latores, El Caleyo, [...] y La Manjoya

Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Desde Oviedo capital • Se inicia el recorrido en Santo Medero, siendo el final en La Manjoya • Distancia: (se ignora) • Itinerario: Santo Medero - — Latores - El Caleyo - Las Segadas - La Pereda - La Manjoya.

Descripción de la ruta

Inmejorables posibilidades presenta el concejo de Oviedo para los buenos degustadores de excelencias paisajísticas y arquitectónicas y del enriquecedor trato con el paisanaje. El recorrido turístico siguiente es uno de los ocho propuestos y recomendados oficialmente por el Ayuntamiento de Oviedo, que los editó bajo el título de Rutas y lugares del concejo de Oviedo (María Palacios, Celia Varela y otros). Permiten al visitante hacerse una visión global y significativa del municipio ovetense.

LA RUTA

Se propone un recorrido por el sur de la parte central del concejo, rico en patrimonio artístico y paisajístico.

SANTOMEDERO-LATORES

La capital se abandona siguiendo la avenida de Galicia y la calle Fuertes Acevedo para incorporarse a la N-634 (dirección Trubia). Una vez en ella, se avanza hasta una estación de servicio; desde ella queda 1 km para coger un elevado desvío por la izquierda que lleva a la parroquia de Latores en kilómetro y medio. Acabada la subida, aparece la pequeña capilla rural de San Emeterio (s. XVII) en Santo Medero/Santomedero (120 hab., a 300 m de altitud y 4 km de Oviedo; parroquia de Latores). Es una rectangular construcción de tipo popular, sumamente sencilla desde el punto de vista arquitectónico. La bóveda de crucería actúa de cubierta y resalta exteriormente con dos gruesos contrafuertes laterales. En la portada figura un dovelado arco de medio punto. Tiene un característico pórtico frontal, sujeto por cuatro columnas dóricas, escasamente labradas, que descansan sobre un murete. La presencia de un escudo en el lado sur de la capilla da a entender que la misma perteneció a alguna familia noble, propietaria de casa solariega en estos lares. A comienzos del año 1998 se encontraba en un deplorable estado de conservación: era poco menos que un despojo de piedras a punto del derrumbe; de ahí que se acometiera por entonces una seria restauración, con proyecto del arquitecto José Rivas Rico, devolviéndole una imagen más cercana a la que mostraba en el XV, siglo al que se remonta la primera referencia escrita de su existencia. La recuperación comenzó con el desmonte, pieza a pieza, de la cubierta del templo y el aplomado de los muros. Igualmente, hubo que eliminar de la cubierta escayolas y zócalos añadidos en descerebradas restauraciones del s. XIX, así como quitar los zócalos de plástico adosados a los muros para tapar la humedad, uno de los enemigos declarados de San Emeterio —que, como afirma dicho arquitecto, «se encontraba realmente oculto tras falsas paredes»—, resuelta tras someter el monumento a un drenaje perimetral. La nueva fachada ha sido pintada en amarillo albero.

Frente a este santuario de gran fervor religioso, comienza un pequeño sendero, idóneo para el paseante, que se encamina derecho a Latores de Arriba.

Se avanza por la misma carretera vecinal hasta un cruce que señala, a la derecha, Latores (Llatores, lugar de 298 hab., a 260 m de altitud y 5 km de la capital del concejo, en la parroquia del mismo nombre —651 habitantes), antiguamente tierra de behetría. El visitante se topará con buenos establecimientos hosteleros e impagables vistas del concejo: cimas de la sierra del Aramo y La Magdalena, valle de Soto de Ribera o los montes de La Manjoya y Tudela Veguín.

Seguimos avanzando por el camino para dar, a mano izquierda, con el notable palacio de Marcenado o de Latores. El conjunto, en impecable estado de conservación, lo forman un cuerpo rectangular del s. XVIII, una torre cuadrangular y una capilla (ambas de fines del XVI-principios s. XVII). El escudo de armas de la fachada corresponde a la familia Valdés y Lavandera.

El cuerpo rectangular, de dos pisos, muestra en la calle principal una adintelada puerta, además de un central y saliente balcón custodiado por dos escudos. El grupo de vanos lo completan balcones no volados en la planta superior y huecos enrejados en la inferior. Con tres pisos, la torre encuadra su adintelado ingreso mediante una moldura embellecida con rosetas y acanaladuras. Un escudo figura en la clave; por encima de él, hay una hornacina —donde se abren dos vanos a cada flanco— que aloja la talla de un Evangelista. Un saliente y central balcón con baranda de hierro se abre más arriba. A la lateral capilla (con un pórtico, soportado por cuatro columnas dóricas, y una espadaña), iluminada de forma natural por veneras, proporciona entrada la torre, teniendo su acceso a través de una escalera de piedra.

LATORES-EL CALEYU

Partiendo de Latores de Arriba, la ruta se encamina hacia Santomedero para proseguir (sin entrar en la N-634) rumbo a Latores de Abajo. Se atraviesa Ayones, lugar perteneciente a la parroquia de Santo Tomás de Latores (99 hab., a 270 m de altitud y 5 km de Oviedo) y se continuará, bajando, en dirección al valle de Soto de Ribera. La misma carretera sirve para encontrarse, en el Barrio de la Iglesia —al oeste del núcleo de Latores—, con el templo parroquial de Santo Tomás Apóstol, típica arquitectura rural asturiana (ss. XVIII-XIX), con pórtico frontal ciego —salvo la puerta, coronada por arco de medio punto— y el lateral sur descansando sobre toscanas columnas. Dentro, la única nave es dividida en tres tramos —a los que cubre bóveda de crucería— por arcos de medio punto sostenidos por impostas y pilares. Resultan meritorios, igualmente, el coro de madera y la rectangular cabecera, en cuya bóveda se llevó a cabo obra pictórica allá por la década de los cincuenta; son círculos que incluyen los tetramorfos, símbolos de los cuatro evangelistas que tiene a sus lados la figura de Cristo en majestad —hombre o ángel (San Mateo), buey (San Lucas), león (San Marcos), águila (San Juan)—. Encima del arco toral (cada uno de los cuatro arcos que componen el crucero, sobre los que se asienta la cúpula) se fijó un medallón con relieve sobre La Piedad.

Ahora se reemprende la marcha, dirigiéndose hacia las instalaciones de hormigones Readymix Asland; avanzando a mano derecha, uno puede acercarse a Llagú/Cellagú (100 habitantes, a 180 m de altitud y 4 km de la capital municipal, en la feligresía de Latores), pequeña población con un interesante grupo de hórreos y lugar donde se asienta el castro del Castiellu de Llagú, de fundación prerromana a juzgar por los resultados de las últimas investigaciones (ver ruta 1). Seguidamente, se retorna a Latores por Ayones. El recorrido continúa a «mano izquierda hasta el alto del Caleyu (Ribera de Arriba), donde tomaremos la N-630 hasta Las Segadas/Les Segaes, lugar de la parroquia de Pereda/La Perera que cuenta con 130 habitantes [está a 170 m de altitud y dista 6 km de Oviedo]» (ob. cit.).

LAS SEGADAS-LLAMAOSCURA-PEREDA

Se parte del centro de Las Segadas por una carretera situada bajo el puente del ferrocarril de RENFE a fin de meterse en la autopista A-66, dirección Oviedo, la cual se abandona, una vez avanzados unos pocos metros, por un primer desvío a la derecha, encontrándose, como avanzadilla, El Condado/El Condáu (8 hab., a 220 m de altura y 5 km de Oviedo; parroquia de Pereda) y la que fuera edificación-fortaleza, propiedad de la fábrica de Explosivos Río Tinto.

Seguidamente, se llega a Llamaoscura (230 h., a 221 m de altitud y 2 km de Oviedo; parroquia de la Manjoya), lugar donde se asienta el grueso de las instalaciones de dicha fábrica, en un principio (1870) de pólvora; posteriormente (1888) conoció una ampliación para la dinamita. Luego, tras un traumático proceso de reconversión, limitó considerablemente y diversifó su actividad, dedicándose parcialmente a productos agrícolas (abonos, entre otros). El Ayuntamiento de Oviedo ha acabado por hacerse con la titularidad del antiguo suelo industrial de la empresa.

El templo de esta industria, cuyo titular es Santa Bárbara, su patrona, se acomoda en terrenos de la misma, frente a la barriada y a sus instalaciones. De él interesan, particularmente, la espadaña barroca —decorada con bolas—, así como su puerta moldurada. Adosadas a la iglesia, formando escuadra con ésta, están las antiguas escuelas porticadas, con amplio y delantero espacio verde que sirvió al recreo de sus alumnos.

Clásico y notable exponente de la arquitectura popular, la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, situada entre el núcleo de El Caserón y La Bolgachina (barrio éste totalmente absorbido por la ciudad ovetense), destaca por el uso del sillar en ángulos y huecos, su pórtico —cerrado a los pies y parcialmente abierto en el lateral—, la espadaña rojiza de tres arcos, además de los pináculos de punta. Acoge al templo un grato prado, poblado de árboles. Muy cerca, continúan erguidos unos pocos fragmentos de las gruesas paredes pertenecientes a lo que fue en su día un caserón medieval, donde figura un portón de acceso bajo arco de medio punto constituido por grandes dovelas.

Por una carretera de pequeño tamaño que parte de Llamaoscura, en dirección al monte, se visita Pereda/La Perera (aldea de 19 hab., 280 m de altitud, distante 5 km de la ciudad ovetense e integrada en la feligresía homónima, ésta con 255 habitantes); la iglesia de San Martín y las espléndidas vistas del Aramo y Monsacro, al fondo, justifican más que sobradamente la presencia en el lugar. La parroquial de San Martín, de solitaria nave, testero rectangular y preciosa espadaña de tres arcos, concentra la admiración en la románica portada, con un guardapolvo decorado con bolas, bajo el cual aparecen tres arquivoltas adornadas con dientes de sierra, zigzags y gruesa moldura; en las jambas internas descansa un arco polilobulado —arco formado por más de tres lóbulos (especie de ondas en los bordes); es propio del estilo musulmán, aunque también se halla en construcciones románicas con influencias árabes—. Los capiteles, de los cuales dos están gravemente dañados, reúnen decoración basada en motivos geométricos y vegetales. La puerta de madera exhibe en sus hojas ornato geométrico (tetrapétalas, rombos, etc). Un arco divide en dos la nave, cubierta, al igual que la cabecera, por bóveda de crucería.

LA PEREDA-LA MANJOYA

En La Pereda se retorna a la carretera principal, siguiendo por ella en dirección a Oviedo. Una vez avanzados 2 km, aparece La Rodada/La Rodá (51 hab., a 240 m de altitud y 2 km de Oviedo; parroquia de la Manjoya). Muy cercana, se encuentra la zona del Caserón. En este lugar, a la derecha, comienza un camino para ir a Los Barredos/Los Barreros (aldea de 51 hab., a 320 m de altura y 2 km de la capital municipal; parroquia de la Manjoya). Después, la ruta prosigue pasando por los núcleos de San Torcuato/Santurcán (162 hab., a 240 m de altitud y 1 km de Oviedo; ahora se llama El Toral) y El Medio/La Quintana'l Mediu (38 hab., a 2 km de Oviedo), ambos en la parroquia de la Manjoya (1.600 hab.). Dos kilómetros más allá surge la Manjoya/La Manxoya (1.118 hab.), enclave estratégico dentro del Camino de Santiago, etimológicamente vinculado a la exclamación de alegría «¡ma joie!» de los peregrinos, mayoritariamente franceses, al comprobar que estaban cerca de la basílica de San Salvador. Estrechamente ligada a la ya referida fábrica de explosivos, aquí implantada a finales del siglo XIX, en los últimos años La Manjoya ha reforzado espectacularmente su condición de zona residencial. Cerca, está el barrio de San Lázaro, al sur de Oviedo; su toponimia deriva de un antiguo hospital para enfermos de lepra o malatería, creado en el s. XII o antes, y hoy sustituido por otra edificación, la Casa de la Caridad, levantada en el lugar donde se inicia la carretera de la Manjoya, bordeando casi la antigua carretera de Castilla

Teatro Campoamor

El teatro Campoamor —«punto de referencia de todos los acontecimientos culturales y el centro neurálgico de la ciudad de Oviedo» (Julio Vallaure, arquitecto)— es un exento edificio con fachada a las calles Pelayo y Argüelles, cuya parte trasera se sitúa frente al ingreso a la Delegación Provincial de Hacienda —antiguo monasterio de Santa Clara, c/ Diecinueve de Julio.

Teatro Campoamor en Oviedo
Barrio de El Fontán

Barrio de El Fontán

Su nombre proviene del «fontán» o manantial que formaba la charca fétida que hubo en el solar hundido donde se edificó este popular barrio, entonces en las afueras de la ciudad, que se incorporó como barrio mercantil por medio de la plaza del Ayuntamiento y que contó de inmediato con una Casa de Comedias que, posteriormente, pasaría a ser teatro de El Fontán (actual Biblioteca regional).

Archivo Histórico de Asturias

El 22 de marzo de 2010 fue inaugurada la nueva sede del Archivo Histórico de Asturias: el inmueble de la antigua Prisión Provincial o Cárcel Modelo de Oviedo (c/ Arcipreste de Hita, s/n, barrio de Ciudad Naranco), debidamente acondicionado para tal fin. La vieja sede de la calle del Águila n.º 10 (ala oeste del monasterio de San Pelayo o «las Pelayas») se había quedado pequeña.

Archivo Histórico de Asturias
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Sobre Asturias
Auditorio Príncipe Felipe

Auditorio Príncipe Felipe

El Auditorio Príncipe Felipe, que ha construido el Ayuntamiento de Oviedo como principal impulsor, aunque contando con un convenio de financiación con los gobiernos regional y nacional, así como una importante ayuda económica europea, es, desde su inauguración el 29 de abril de 1999, un permanente escenario de actuaciones musicales y de reuniones, puesto que se abrió con un doble cometido y para ser utilizado también como palacio de congresos. La actividad que alberga y genera ha convertido ya el edificio en una pieza fundamental de apoyo a la ciudad de Oviedo como capital cultural y de servicios.

Día de América en Asturias 2015

A finales de los años 40 , un artesano valenciano que hacía muñecos "gigantes y cabezudos", comentó refiriéndose a la Calle Uría de Oviedo: "...tienen ustedes una de las calles más bonitas de España para desfiles y cabalgatas".

La frase oída por el conocido pintor ovetense Alfonso Iglesias - autor de los personajes Alfonso, Telva y Pinin protagonistas de unas tiras cómicas que se publicaban en la prensa local casi a diario y contaron con mucha ironía la historia de Asturias - se consolidó en un gran desfile homenaje a la gran cantidad de emigrantes asturianos a América, que en verano volvían a Asturias y mostraban sus lujosos "haigas" por un Oviedo, por entonces muy poco motorizado.

Día de América en Asturias
Museo Fernando Alonso

Museo Fernando Alonso

Fernando Alonso Collection: más de 270 piezas únicas

Cascos, monos y botas completan la espectacular muestra.

Todos los coches con los que el piloto asturiano ha competido, desde sus 3 años hasta la actualidad, se incluyen por primera vez en un museo.

La colección de trofeos tiene un protagonismo especial.

Escultura «Mafalda» en Oviedo

El creador de Mafalda, Joaquín Salvador Lavado Tejón 'Quino' (Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014), el alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, y el escultor argentino Pablo Irrang, han inaugurado el jueves 23-10-2014 oficialmente la escultura de Mafalda, que ya se ha quedado definitivamente instalada en el Parque de los Patos del Campo de San Francisco.

Escultura «Mafalda» en Oviedo
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Ubicación exacta

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Street View: Hotel Fuente de la Plata en Oviedo (Asturias)
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La "Predicción por horas" presenta la información de hora en hora hasta 48 horas después de la hora nominal de actualización de los modelos numéricos (00, 06, 12 y 18 UTC). Se generan de forma automática mediante el tratamiento estadístico de los resultados de modelos numéricos de predicción, lo que puede dar lugar a diferencias con otras predicciones realizadas por la Agencia, que son elaboradas por predictores que interpretan y adecuan los resultados de los modelos. La selección se hace por municipios y la información que se presenta son predicciones para la capital del municipio, dado que algunos términos municipales tienen una amplia extensión geográfica, así como diferencias de altura sensibles, algunos de los datos previstos pueden variar de un lugar a otro del mismo.

Turismo activo
Otras opciones de Turismo activo en Asturias

Todas las empresas deben cumplir determinados requisitos así como estar en posesión de un seguro de responsabilidad civil y de asistencia o accidentes.

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Prerromanico

En Asturias se conserva el más completo y homogéneo conjunto de arquitectura altomedieval de todo el Occidente europeo. Fechado a lo largo del siglo IX y primeros años del X. El valor de la arquitectura se suma a la extraordinaria orfebrería, y juntos desarrollan una fuerza comparable a la de otros “renacimientos” europeos coetáneos, pudiendo equipararse al nivel alcanzado por las cortes carolingia o bizantina.

Bautizado inicialmente por Jovellanos con el nombre de Arte asturiano, hoy día se coincide en denominarlo Arte de la Monarquía Asturiana. Este es el origen de términos como Arte Prerrománico Asturiano, Latino-bizantino o Pelagiano.

Es tal su vinculación con la monarquía, que el desarrollo histórico del reino y la evolución artística y estilística se encuentran interrelacionados. El carácter áulico influye claramente en la estructura y funcionalidad de las creaciones.

Alfonso II, fija la capital del reino en Oviedo y hace de ella una verdadera urbe regia a semejanza de la capital visigoda de Toledo, construyendo palacios, baños, hospitales, acueductos, iglesias, etc...

De este legado, se conservan doce templos y tres construcciones civiles de los cuales la mayor parte del ellos ubicados en Oviedo.